1. No eres especial.
Es posible que recibieras alguna ovación o incluso aplausos de tus compañeros por interpretar a Kowalski en "Un tranvía llamado deseo", pero ya no eres la estrella. Compartirás espacio en la sala de espera de los castings con personas que no se han formado nunca, que no han asistido a una sola clase de interpretación en toda su vida y que, sin embargo, tienen representantes de prestigio. Algunos, incluso, contarán con una lista indeterminada de trabajos realizados en televisión y cine. Y, ¿adivinas qué? Ellos están ahí persiguiendo el mismo papel por el que tú estás. Acéptalo. Todos estáis en el mismo barco ahora, con diploma o sin él.
2. Actuar también es un negocio.
Una cosa es ser buen actor y otra es ser un actor "inteligente". En las escuelas de teatro se trata de "hacer arte". En el mundo real, se trata de "hacer negocio". Nadie va a llamar a tu puerta rogándote que actúes para ellos. Tú eres quien deberá esforzarte para que se fijen en ti. Tendrás que ser capaz de combinar talento artístico y astucia empresarial si quieres ganar dinero dedicándote a esto y mantenerte. Eso quiere decir disponer de book de fotos de muerte, buen videobook de 2 a 3 minutos, monólogos geniales siempre listos (no demasiado conocidos), red de contactos (sin llegar a ser un pelma), imagen de marca, organizar citas para "saludar y presentarte" con directores de casting (un mal necesario), exponer tu perfil y material en una web profesional pública del sector para difundirte (sección Talentos en Clandestino como mejor opción), realizar tus proyectos propios, enviar correos a representantes y, en definitiva, actuar como Director Ejecutivo de tu propia empresa, que eres tú.
3. No formarás parte del reparto de "Juego de Tronos" de inmediato.
"¡Se fue por ahí!" será probablemente el tipo de frase que tendrás en tu primera oportunidad para una serie de televisión. Si, fuiste el prota principal en todos tus trabajos de la escuela. Todos te dijeron lo maravilloso que eras. Pero ahora te toca volver a ponerte al final de la fila. La realidad es que no te audicionarán para papeles regulares en series si antes no has acumulado ciertos trabajos en televisión. La verdad es que la mayoría de actores, una vez encuentran representante (todo un arte en sí mismo) tendrán que empezar con pequeñas apariciones o papeles de reparto eventuales, e ir construyendo lentamente su currículum antes de ni tan siquiera ser considerados en castings para papeles regulares en series importantes de televisión. Eso puede llevar años y necesitar un trabajo de supervivencia (o tres). La paciencia será la clave.
4. Tienes un "perfil".
No hablo del ángulo bueno de tu cara. En la escuela de teatro interpretas todo tipo de perfiles: juegas e interpretas personajes que te doblan la edad, o que son de otras etnias, o incluso te atreves a cambiar de género (¿o sólo he sido yo?). Si te pareces a mi, muy probablemente llegaste a interpretar a Stanley Kowalski en algún momento (sin los aplausos). Ahora estás en Nueva York, o Londres, o Madrid, los mayores comercios de la televisión del país. Resulta que ahora tienes un rango de edad de cinco años (no de 40), una etnia concreta y un "perfil" específico que te definen. Y hay cientos de otros actores que tienen ese mismo perfil. Siéntelo como propio, acostúmbrate a él, y esfuérzate para ser el mejor de entre los actores con los que compartes ese perfil.
5. Debes "dominar la sala".
Cuando se trata de cine y televisión puedes ser un actor impresionante, pero ser horrible en los castings, o un actor horrible, pero maravilloso, confiado y cautivador en los castings. Tienes que ser "bueno en la sala", como se suele decir. Tienes que aprender el fino arte de hacer castings (mirar a los ojos, adaptarte, leer en frío, trabajar a contrarreloj), ya que son la puerta de entrada para que consigas el trabajo y lograr que los directores de casting "confíen" en ti. Haz algún curso de castings, mírate en cámara y aprende a "llenar" la pantalla. Tienes que entender el tono, el ritmo en televisión, qué cosas funcionan en cámara, cómo contener la acción en un plano corto, cómo manejar tu personalidad, saber tomar decisiones arriesgadas y ser auténtico.
6. "Sólo suéltalo".
Si no aprendes el arte para actuar ante la cámara, sólo conseguirás parecerte a un pollo alterado y tu interpretación correrá el peligro de ser considerada demasiado "teatral". Esto es lo más importante, y me llevó meses darme cuenta de ello. La mayoría de los directores de casting de televisión y cine te dirán cosas como "sólo suéltalo" y "hazlo de forma natural", o "no actúes, sólo di tus frases". "Pero yo he estudiado en una escuela de teatro", te dirás a ti mismo, "cada frase que digo es importante". Da igual. Ya no estás actuando para aquel profe sentado sobre su silla al fondo de esa oscura aula de la escuela. Estás actuando para una cámara HD a dos metros de distancia, lo que amplifica todo lo que haces, y hasta el gesto más minucioso puede resultar excesivamente grande. Economiza tus gestos, sé sutil con tus emociones y utiliza tus ojos. Sólo piensa y siente, en vez de mostrar.
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